Cuando las nubes de duda y tristeza acechan…

Cuando la duda y la tristeza acecha, cuando la desesperanza rebobina en
el interior de tu mente… cuando las lágrimas caen sin ver la esperanza en el
horizonte…
Dios lo toma todo, te llena de significado la vida, te hace entender los
motivos y las razones… a veces solo basta un abrazo de un amigo… a veces solo
una palabra de aliento… a veces solo la presencia de alguien que te acompañe en
silencio, o tan solo la inescrutable experiencia…por lo tanto, levántate una vez más, y busca, porque siempre
encontrarás el consuelo del padre, aun cuando no hay nadie a tu alrededor, Él
es infinitamente fiel.
No te lamentes por tus errores, simplemente úsalos para ser mejor.
Llora, pero confía, porque Dios te ama de forma inmensurable, creas o no creas
en Él. Su amor es eterno y permanece para siempre.
Los que caen es porque viven y caminan la vida, así que no te lamentes,
porque estás viviendo… es parte de la vida equivocarse y caer, hay quienes perdonarán
tus errores para ayudarte a ser mejor cada día, otros simplemente te darán la
espalda, pero no te lamentes por ello, porque todos nos encontramos
aprendiendo. Mientras ellos te ignoran, tu solo sigue viviendo y demostrando
que puedes ser mejor cada día.
Recuerda que todos aprendemos de distintas formas y en distintos
tiempos, concéntrate en ti mismo… en tu tiempo y en tu forma. Vive
inmensamente, equivócate de forma grande y pequeña, pero sobre todo disponte a
aprender de las cosas buenas y malas para ser mejor cada día. La vida misma nunca será lo suficientemente perfecta como para dejar
de sufrir en sus caminos. Así que levántate amigo/a mío/a, que en la eternidad es donde nos esperan las rosas y los senderos perfectos por la ausencia de lagrimas.
Levántate...Porque Dios está dispuesto a mostrarte su amor cada mañana y a enseñarte
que con él la vida no es tan gris, como la percibimos, sino que cada día
tenemos la oportunidad de afrontarla con nuevos colores. Tanto así, que llenarás
del color de la esperanza a muchos otros, tal vez hoy no exista el ánimo ni el
pincel, pero otro día serás la mano amiga de alguien, y le ayudarás a sostener
los colores de la esperanza. No todo está perdido… con Dios nada está perdido.
“El gran amor del Señor nunca se
acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy
grande es su fidelidad!” Lamentaciones 3:22-23

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